Contratar cómicos para formación en Marketing online

Formación y humor, positividad y formación. ¿Por qué un cómico puede ser un excelente formador? La ecuación se resuelve sencillamente se mire por donde se mire, ya que tener el don de la palabra significa poseer una facilidad para la comunicación tal que el público se dispone fácilmente a escuchar, atender y, en casi todas las ocasiones, integrar las ideas y conceptos que la persona encargada le está facilitando.

Por esta razón, si el formador posee, además de facilidad de comunicación, de una personalidad dada al humor, significará que las explicaciones que otorgue entrarán en la psique del público/alumnado más fácilmente que con una persona seria y sin recursos cómicos. Una comunicación positiva será un 70% más retenida que una que no lo sea.

De hecho, los humoristas están dotados naturalmente de unas características tan eficaces que han sido requeridos para dar cursos, talleres e, incluso, conferencias con el fin de captar la atención del público de manera positiva y eficiente que hace proporcionar a la empresa que lo contrata de una imagen creativa, innovadora, inspiradora y, por qué no, de una imagen sabia.

Aplicar las ideas que una persona en clave de humor explica resulta mucho más fácil que si son emitidas por un emisor serio y poco atractivo elocuentemente. Esto está claro, pero no siempre es fácil encontrar a profesionales que lleven a cabo dicha labor de manera constante y activa. Por esta misma razón, contratar comicos para que se encarguen de la formación de una empresa es una muy buena idea si queremos triunfar en el mercado formador de empresas.

Muchas veces, los humoristas caricaturizan la realidad y consiguen que el público pruebe un punto de vista que ellos no hubieran imaginado de manera natural. Consiguen, por tanto, dotar a las personas de diferentes visiones sobre un tema que, a priori, no son fáciles de asimilar en una empresa.

Un buen formador que se apoye en el humor a la hora de impartir sus clases no se saca la metodología de la chistera. Existe una disciplina llamada psicología positiva que trata este tipo de cuestiones y que explica cómo proceder desde la teoría y la práctica en la psique de las personas.

La puesta en escena de los formadores, por lo tanto, no se compone únicamente de la traspaso de una información, sino de, además, se encargan de transmitir emociones, emociones que los estudiantes sienten y padecen. Esto provoca que el contenido facilitado sea integrado de manera sensible y logra que dicha información no sea solo memorizada sino que además sea retenida sensitivamente.

Los cursos, por lo tanto, están diseñados de manera especial, teniendo en cuenta las diferentes regiones cerebrales como la memorística y la emocional. Es decir, lo veamos por donde lo veamos, el humor es garantía de éxito y ¿qué mejor manera que enseñar en clave humorística? Ninguna.

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